Simbyosi Inteligencia Colaborativa - Vivero de proyectos y tendencias del mundo cultural y social

Carnaby Street: La filosofía colaborativa acabará llegando a las grandes empresas.

Carnaby Street: La filosofía colaborativa acabará llegando a las grandes empresas.

El proyecto “Asi se fundó Carnaby Street”, es  un espacio que no se presenta como un contenedor de contenidos sino como un mini laboratorio de ideas relacionadas con el mundo de la cultura. Conversamos con Javier Reguera, su creador,  y nos hace una reflexión sobre su proyecto, sobre la figura del trendsetter hoy en día, sobre la cultura colaborativa y sobre los tres acontecimientos que según su visión pueden representar mejor lo contemporáneo: el punk, el contexto de la movida madrileña y el movimiento 15m.

Conversaciones con Javier Reguera de  “Así se fundo carnaby Street”

carnabys.blogspot.com

www.javierreguera.es

1- ¿Cómo definirías tu blog Así se fundó Carnaby Street?

Un laboratorio, un mundo portátil. Sobre todo, un intento de dar expresión a un universo que ya no existe, pero que proporciona pistas sobre el presente. Quizá sobre el futuro. No está tan centrado en la novedad como en una manera de rastrear el pasado para darle algo de sentido al presente.

Vivimos bajo la tiranía de la novedad perpetua, y ese flujo de información tan descomunal se desinfla en muchas ocasiones por la incapacidad de asimilar tal cantidad de inputs.

Desde luego no es un blog masivo, ni pretende serlo. Creo que está posicionado en un pequeño nicho, y yo me siento cómodo ahí. Tampoco negaré que me gustaría que fuera seguido por mucha más gente, pero eso ya no depende de mí. Me interesan más los espacios con matices, que es a fin de cuentas lo que construye la identidad.

Creo que es un blog que se justifica por 10 o 15 frases realmente buenas. El resto es una apostilla a pie de página. También creo que la gente que lo sigue lo aprecia así, o eso me gustaría pesar. Este puede ser equivocado, pero es que el mundo también está construido a partir de la equivocación. El lector, la audiencia, también aprecia eso.

 

2- ¿Cuál es tu método de trabajo que utilizas para realizar “Así se fundó Carnaby Street”?

En relación al blog, no hay un método preestablecido. Sin embargo, los posts que más me interesan suelen partir de una idea muy básica, a veces de una imagen o una noticia. Busco información y documentación relacionada o paralela a esa idea, y a partir de ahí intento activar el análisis o la reflexión. También es cierto que ese proceso está envuelto en el mismo acto de la escritura. Para mí la reflexión incluye la escritura, y viceversa. De todas formas, me pongo un límite en la extensión.

Es como un juego de tetris. Tienes las piezas, las palabras, y luego han de encajar ante una idea, en su desarrollo. Dicho así, puede sonar algo rebuscado, pero en verdad es más espontáneo de lo que parece.

 

Tendencias

1- ¿Se están produciendo cambios culturales de importancia?, ¿qué cambios culturales destacarías?

Casi siempre, los cambios sólo son perceptibles cuando han llegado a una maduración considerable o cuando sufrimos sus efectos.

La gran parte de los grandes cambios en el mundo de la cultura, en los últimos años, tienen que ver con el mundo digital, pero de lo que se trata es de atender a los giros en la mentalidad, en el pensamiento, en la filosofía que los produce. Y del mismo modo, a aquellos elementos que los motivan, a las necesidades que cubren, etc.

Todo esto tiene mucho que ver con una entrada que escribí en 2010, donde se decia: “La verdadera revolución social está sucediendo en el entorno online. Lo que el comunismo de Estado y el capitalismo global no han sabido entender se está produciendo en Internet, a saber: el ascenso de una verdadera democracia radical en el que los medios de producción han pasado a manos de un usuario-proletario comprometido con los gestos de la colaboración y la participación.

Ese proceso todavía no se ha completado. Falta perspectiva, el eje del tiempo. Pero de lo que no cabe duda es que sus efectos ya han empezado a manifestarse en forma de productos culturales, estrategias innovadoras y otras tantas formas de comprender el cambio en el campo de la cultura global.

Carnaby Street: La filosofía colaborativa acabará llegando a las grandes empresas.

Javier Reguera

2- ¿Quiénes dirías que son los trendsetters de hoy en día? ¿En qué personas, colectivos o comunidades habría que fijarse hoy en día si queremos detectar tendencias?

En sentido general, la figura del Trendsetter es difusa e inestable. Podemos preveer que lo que haga Madonna o Lady Gaga tendrá una repercusión considerable sobre sus fans y audiencias afines a sus estilos, pero hay que poner en cuarentena que sean ellas las que originan las tendencias.

Una cosa que creo suele confundirse a menudo es la difusión (y visibilidad) de una tendencia y los indicios de cambio o signos emergentes que pueden circular en el campo social. Son dos fases distintas en la construcción de una tendencia que aspira a instalarse socialmente.

Si entendemos al Trendsetter como el agente prescriptor que lleva, o podría llevar, una tendencia ya definida (aun cuando sea marginal)  hacia su punto de máxima visibilidad y, por tanto, a un estado de gracia por el que la mayoría siente atracción o la necesidad de adherirse a ella, entonces, cantantes como Madonna o Lady Gaga cumplen un papel fundamental. Pero eso no tiene mucho que ver con la forma en que una tendencia se crea y se expande. Eso tiene que ver con vender.

Los nuevos influyentes están en todas partes, en nichos más o menos grandes, en espacios más visibles, en todas partes. Una persona con un blog puede convertirse en un eje creativo en relación a lo que estamos hablando, tanto desde el punto de vista de la construcción como de la difusión.

 

9. En simbyosi entendemos que la cultura colaborativa nace de una necesidad imperante de “hacer las cosas juntos” ¿Qué piensas de esto?

 Bueno, lo suscribo y lo comparto al cien por cien. No sólo eso, sino que intento llevarlo a la práctica en el propio terreno en el que me muevo. De hecho, la revista cultural que empecé a editar (www.singsing.es) en el 2008, 200 días en Sing-Sing, se basa en esa idea. En ella participa gente a la que no conozco personalmente, gente con intereses comunes y que realmente le apetecía estar ahí.

Hay una fuerza que nos aboca a eso, a la colaboración. En ese transcurso pueden darse muchas motivaciones distintas. Cada uno establece las suyas. Pero lo realmente maravilloso es que si funciona hay un momento en que todo adquiere un sentido único.

Yo, personalmente, creo que esa filosofía se establecerá a un nivel económico de empresa mucho más grande, la cual ya está funcionando a una escala más reducida. No obstante, ya hay ejemplos de envergadura, como el de Procter & Gamble al exteriorizar sus flujos de información en el contexto de la innovación.

Quizá un día veamos a empresas de envergadura compartiendo recursos de conocimiento, personal, ideas, etc etc. Eso tiene repercusiones a muchos niveles, pero, según creo, podría desplazar la obsesión por la competencia hacia un estadio en el que confluyan otros valores.

 

10- Una sociedad de consumo tan instaurada, globalizada, donde el individualismo, la competitividad y el “salvase quien pueda” imperan, ¿qué posibilidades tiene la cultura colaborativa?

 Precisamente la cultura colaborativa adquiere más sentido en ese tipo de sociedad, más que nada porque lo que la hace fuerte es también su capacidad de luchar contra algunos elementos desequilibrantes. No vivimos en una sociedad ideal.

El individualismo es un elemento estructural, instalado plenamente, pero lo colectivo ejerce su función. La cultura colaborativa ha de tender a hacer que ese colectivismo se integre del mismo modo en la estructura social como un elemento que ha de definir nuevas formas de creación y acción.

 

11- Si tuvieseis que quedarte con dos o tres acontecimientos, hechos, manifestaciones culturales, sociales o de consumo que puedan representar lo contemporáneo, ¿con cuales te quedaríais?

En primer lugar, con el movimiento punk.

Creo que es el último movimiento de vanguardia del siglo XX, al que todavía no se ha hecho justicia y no se le ha situado correctamente. De igual forma, algunos elementos que encontramos en la cultura colaborativa actual provienen del punk. No sólo fue un movimiento musical, sino que podría situarse a la altura del surrealismo o el Dadá en su fuerza motriz, como filosofía negativa. Negativa en el sentido de contradecir al sistema y proponer una línea de actuación.

En segundo lugar, y quizá más localizado en España, el conglomerado de cambios culturales que se produjeron entre finales de los años 70 y principios de los 80 y desembocaron en lo que yo he llamado en algunos escritos el “contexto de la movida”

Aludiendo a la formación de un campo creativo que, con sus virtudes y deficiencias, con sus propuestas y servidumbres, promulgó un cambio en el paisaje mental de este país. Un ejemplo que me viene en forma de canción: “La estatua del jardín botánico”, de Radio Futura, es un reflejo de la voluntad de ese cambio. Una canción que no hubiera sido posible ni antes ni después, y que supuso, por decirlo así, un revulsivo psicológico, musical y cultural.

 Y en tercer lugar, me gustaría pensar que el movimiento del 15-M. Pero no estoy muy seguro.

Hubo un instante, en el proceso de su formación, que parecía que iba a convertirse en un pilar de la esperanza y la acción, pero a la vista del momento actual, más bien parece que ha perdido su capacidad de enfrentarse al poder, ya sea financiero, bancario o político. Eso me hace pensar que el sistema tiene una capacidad descomunal para asimilar, engullir y quizá diluir cualquier movimiento. Veo que el sistema tiene un límite de tolerancia contra la protesta, y que cuando se sobrepasa ese límite pone en funcionamiento toda su maquinaria, ya digo, a veces para asimilarlo y otras para destruirlo. La perversión está en pensar que un movimiento de ese calibre, como el que parecía que iba a ser el 15-M, podría funcionar sin sobrepasar ese limite.

No obstante, también he decir que propició, y esto sí que es importante, el germen de una nueva conciencia al hacer que mucha gente pasara de la frustración y desesperanza a la acción colectiva. Por eso también creo que el 15-M ha sido la primera fase de un proceso que todavía no ha terminado y veremos cumplirse en un futuro no muy lejano.

0 comentarios
Enviar comentario