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Festival SOS 4.8: Teleseries e inteligencia colectiva

Festival SOS 4.8: Teleseries e inteligencia colectiva

El Festival Estrella Levante SOS 4.8 cumple cinco años. Gracias a la unión de música, arte y reflexión en un único espacio lúdico se ha convertido en un evento cultural de referencia en Europa. Se celebra en la ciudad de Murcia del 3 al 6 de mayo, con un área temática especializada en las series de televisión como generadoras de cultura colaborativa.

Conversaciones con Marisol Salanova, crítica de arte especializada en género y nuevas tecnologías, que participa en el festival.

http://www.marisolsalanova.com

@MarisolSalanova

http://www.sos48.com

@SOS48Festival

1. ¿Cómo entiendes o que entiendes por cultura colaborativa?

Entiendo la cultura colaborativa o participativa en la línea de Henry Jenkins, como el paso de la expresión individual a la expresión en comunidad. El flujo de contenidos a través de múltiples plataformas mediáticas propicia la cooperación con un interés común por estos.

El concepto de audiencia activa está implícito en el de cultura colaborativa y responde, en parte, a una época tecnologizada.

Los usuarios de Internet tienen a su alcance la posibilidad de, en cierto modo, participar en los contenidos comentándolos o incluso apropiándose de ellos para realizar modificaciones y volverlos a poner en circulación, es decir, reelaborarlos. Del panorama resultante se ha ocupado Jenkins en más de un ensayo, traduciéndolo en expresiones como “cultura de la colaboración” o “cultura participativa”, aunque el giro de los estudios culturales hacia la etnografía de audiencias sucediera previo a sus trabajos, de la mano de autores como Ien Ang, Janice Radway, John Tulloc, David Morley y John Fiske. Me apoyo en ellos para trabajar en torno a este concepto.

 

2. ¿Cómo vas a enfocar la cultura colaborativa y las series de televisión en SOS 4.8?

En paralelo a los conciertos, el festival cuenta con una exposición y un ciclo de conferencias centrado en el tema de las series. Casi todos los invitados van a tratar aspectos relativos a las producciones norteamericanas (Lost, Heroes, Mad Men, Soprano). En mi conferencia hablaré sobre Los Hombres de Paco y la relación lésbica entre dos de sus personajes (Pepa y Silvia). Es un caso paradigmático porque ninguna otra serie española ha movilizado a fans de tantos países diferentes por una subhistoria concreta que estuviera relacionada con la homosexualidad femenina. Sí ha habido más protagonistas lesbianas en series españolas, por supuesto, pero no con este particular alcance de cultura colaborativa que perdura más allá del final de la serie, constituyendo una comunidad creativa.

Los fans de Pepa y Silvia, haciéndose llamar “PepSis” (acrónimo de ambos nombres), han supuesto un fenómeno mediático internacional que todavía hoy sigue activo. Crearon el foro del mismo nombre, que propició una red de colaboraciones para dilucidar qué iba a pasar con aquellos personajes y los capítulos centrados en el romance fueron subtitulados al inglés y difundidos en páginas de más de cincuenta países diferentes.

 

3. ¿Pueden los fans de una serie intervenir en los guiones y por lo tanto en los mensajes y valores que difunden masivamente?

Creo que sí, pero en la producción de una serie el factor tiempo no juega siempre a favor de esto. Por ejemplo, para Los Hombres de Paco no fue posible acceder a la petición principal de resucitar a un personaje porque, según la propia productora, habían rodado con tantos meses de antelación que era imposible volver atrás para realizar cambios. Los costes hubiesen sido inabarcables.

Generalmente los seguidores de una serie respetan los textos originales, el guion establecido, pero constantemente temen que sus ideas de los personajes y conceptos se vean amenazadas por quienes desean explotarlas para obtener beneficios económicos. Frente a cierto grado de conformidad con los materiales originales, los fans, en tanto que consumidores amantes del producto, consideran que tienen capacidad de rescatar a los personajes de los productores.

Por ejemplo cuando estos quieren liquidar a un personaje, cualesquiera que sean los motivos (el actor o actriz abandona la serie, su contrato se ha acabado, ha habido un cambio de guionista etc.). Tales reacciones surgen porque los fans aprecian a los personajes porque les importan las ideas que estos representan. Hasta aquí cumplen las expectativas de los creadores de la serie, película, cómic o novela de la que se trate. Pero a partir de entonces parece que a todos se les va de las manos el asunto, planteando un reto a la ley de propiedad intelectual, porque ¿hasta qué punto pueden modelar y guiar nuestro entorno mediático sin que los fans se rebelen y pasen de consumidores a creadores?

Festival SOS 4.8: Teleseries e inteligencia colectiva

4. ¿Qué ocurre cuando esta participación colectiva de los fans de una serie esta alentada por las empresas que están detrás de estas series?

En la mayoría de los casos lo está, es lógico. Más allá de si genera más audiencia o merchandising que  pueda traducirse en ingresos extra, el fenómeno fan es un tremendo reconocimiento al trabajo de quienes hacen posible esa serie y sin embargo suelen permanecer anónimos porque cuando uno ve una serie parece que sólo existan sus actores. Así que normalmente encuentran algún tipo de beneficio -no siempre material- en la participación colectiva.

La cultura participativa responde muchas veces a un interés comercial, a ciertas tácticas de marketing, en tanto que se invita a los fans a participar activamente en la creación y difusión de nuevos contenidos. Pero esas prácticas entrañan el riesgo de desembocar en el desarrollo de materiales alternativos producidos para su circulación a través de una economía clandestina, sustrayendo contenidos de la cultura comercial

En efecto, la manipulación del material original es posible por el surgimiento de un nuevo poder, el de la inteligencia colectiva; la capacidad de las comunidades virtuales de estimular el conocimiento y la pericia de sus miembros, a menudo mediante la colaboración y deliberación a gran escala, tal y como definiera el término Pierre Lévy.

Por un lado, las empresas que se dedican a los medios de comunicación han aprendido a acelerar el flujo de contenidos para multiplicar las oportunidades de ingresos, expandir los mercados y reforzar el compromiso de los espectadores. Por otro, los consumidores están aprendiendo a emplear las nuevas tecnologías para controlar el fujo de los medios e interaccionar con otros consumidores. La asimetría la establecen las batallas legales por los derechos de autor, pero en la red lo cierto es que el material audiovisual tiende a caminar más hacia lo artístico que hacia lo jurídico.

Festival SOS 4.8: Teleseries e inteligencia colectiva

5. Esto es muy interesante…si la participación colectiva viene fomentada por las empresas, con sus reglas, desde sus canales y plataformas sociales como objetivo de marketing para aumentar mercado y por lo tanto beneficios puede interpretarse como una “utilización” de la fuerza productiva colaborativa de contenidos a favor de la empresa. Pero si esta participación está liderada por personas ajenas a la empresa y deciden canales y modelos de participación, es una creación colectiva más horizontal donde el beneficio mutuo, empresas – personas es más equitativo.. ¿De donde viene este pensamiento?, ¿Por qué tendemos a pensar que es mejor cuando la participación se promueve desde los propios fans de una serie que cuando se promueve desde una empresa?

Porque cuando la participación viene alentada por la empresa inmediatamente se tiende a cree que sólo hay ánimo de lucro detrás, ya que existe inicialmente, mientras que desde el lado de los fans es más difícil lucrarse. (No obstante también sucede lo que comentaba un poco más arriba, que a menudo los fans generan una economía clandestina a partir del merchandising amateur que se distribuye por Internet.)

La relación entre “las empresas” que crean y difunden un producto televisivo y los seguidores de tal producto es parecida a una historia de amor fatal. Desde el comienzo se intuye que habrá un final y existe una codependencia que nunca sabemos al cien por cien en qué va a desembocar, así que sólo podemos investigar cada caso concreto con sus particularidades.

Respecto a Los Hombres de Paco yo me he encontrado con que desde la productora se ha interactuado con los fans en muchos casos por puro entusiasmo y empatía del personal, conmovido por el cariño que expresaban los vídeos y las cartas sobre la pareja de lesbianas y todo lo que habían representado para tantas personas. Eso es muy loable y no es algo que se aprecie a simple vista, de hecho hay muchas cosas que no he sabido hasta hablar con la propia productora. Para los amantes de diseccionar las series de un modo reflexivo recomiendo el libro Teleshakespeare de Jorge Carrión, que a mí me ha hecho disfrutar una barbaridad.

 

 

 

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