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La fábula de la mariposa y el dinosaurio.

La fabula de la mariposa y el dinosaurio.

Había una vez ,un mundo revuelto que parecía que se iba a resquebrajar de un momento a otro. El tiempo se había vuelto loco y grandes movimientos de tierra hacían temblar y desfigurar templos milenarios que tan sólo unos años atrás, se erigían imponentes y omnipresentes.

En un pantano de este mundo convulso, vivía una manada de grandes dinosaurios que lucían al sol su imponente figura y hacían lo que llevaban haciendo una eternidad. El gran dinosaurio, llevaba toda la vida en su gran pantano y,  a pesar de que , el pantano cada vez estaba más seco, había menos comida y cada vez hacía más frío, no pensaba dejar su reino y sus costumbres. “Será algo pasajero” decían algunos, “el mundo siempre ha sido así, estamos haciendo lo que siempre nos ha funcionado; no nos puede fallar ahora”,  decían otros.

Un grupo de mariposas volaban frenéticamente por el pantano de los dinosaurios, iban de un lado para otro, mezclándose y entremezclándose entre ellas, formando y deshaciéndose en grupos y vuelta a empezar.

Algunos de los dinosaurios miraban a las mariposas pero no las veían, eran tan insignificantes….; y,  otros ni siquiera las miraban,  permanecían estoicamente a lo suyo…. Pero,  otro grupo de dinosaurios empezó a ver a esas mariposas que iban de un lado para otro del pantano, posándose curiosas en todos los lados, y las miraron con intriga porque hacían cosas muy extrañas, estaban todo el rato conectándose, intercambiándose… Lo más llamativo de todo, es que hablaban de nuevos territorios y tribus que estaban surgiendo, de los viajes que habían hecho a tierras desconocidas y olvidadas, y de los sitios maravillosos que habían conocido. Y lo más inquietante, hablaban de que un mundo mejor estaba por venir.

El dinosaurio más curioso de la manada, un día se quedó prendado de una de estas bellas mariposas que no paraba de revolotear alrededor de su cabeza. “No te asustes”,  le dijo la mariposa, “que un grupo de locas mariposas no pueden ser capaces de destruir tu pantano…..además te voy a contar un secreto que seguro te dejará mucho más tranquilo…a nosotras tambien nos gusta el dinero”.

El dinosaurio miró con complicidad a la mariposa y ésta se posó delicadamente en la  cabeza del dinosaurio. “Vamos a dar un paseo”, le dijo el dinosaurio, la mariposa sonrió y…bueno, esto ya es otra historia.

1 comentario
  1. jose says: 16 agosto, 20130:35

    el gif, fantástico!

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